Teletrabajo, ¿Nos ponemos?

Nuria GarciaConsultoria

Todo el mundo habla de las ventajas del teletrabajo, de lo positivo que es para el trabajador, de los beneficios que aporta… entonces, ¿no os parece extraño que solo el 20% de las empresas catalanas apuestan por el teletrabajo? ¡Y no será por falta de herramientas! Internet, smartphones, tablets, aplicaciones en movilidad, escritorios virtuales, software especializado.

Pero, el miedo a la pérdida de control de los equipos, la necesidad de interacción con otras personas, el temor a la falta de compromiso y otros aspectos económicos o de gestión, como el coste del material necesario por su implantación y la preparación de las empresas por la diligencia de este tipo de trabajo provocan que no se fomente todo lo que se debería este método de trabajo.

Todavía hay una carencia de confianza. Todavía recelamos de aquellos que trabajan fuera de la oficina y no son pocos los jefes que relacionan productividad con presencia al trabajo.

¿Cuáles son las ventajas del teletrabajo?

  • El ahorro en costes de oficina, condicionando espacios compartidos más reducidos.
  • El ahorro en tiempo en desplazamientos.
  • Conseguir una mayor productividad del trabajador. (A pesar de que parezca una paradoja, los teletrabajadores tienden a tener más horas productivas que los que trabajan en una lugar fijo fuera de casa)
  • Permitir a nuestros colaboradores una mejor conciliación de su vida familiar y laboral.
  • Reducir el absentismo en situaciones en las que el empleado necesita quedarse en casa por diferentes motivos.
  • La motivación de los colaboradores que quieren trabajar con este sistema.
  • La contribución a reforzar nuestra cultura empresarial, siendo un incentivo para retener el talento en nuestra empresa.

¿Estamos dispuestos a evolucionar?

Cómo hemos visto, hay un gran potencial en esta fórmula de trabajo, y por tanto tenemos que perder el miedo, darle confianza y empezar a entenderla como un potente elemento para la gestión de nuestro equipo humano.

Para lograr una implantación exitosa tenemos que ser realistas y diligentes, e invertir esfuerzos para diseñar nuestra propia política, donde no puede faltar:

  • Analizar muy bien, según nuestros procesos de trabajo, qué tipos de lugares/tareas son adecuados para hacer teletrabajo.
  • Estudiar también la dotación necesaria de herramientas de trabajo para el teletrabajador y la viabilidad de su integración con los sistemas internos.
  • Establecer claramente las reglas del juego desde el inicio: identificación clara de la supervisión y asignación de un responsable, definición de los sistemas de evaluación y de control de la tarea, definición del sistema de compensación de los gastos.
  • No descuidar la integración real y efectiva del trabajador en la Organización, y garantizar su acceso a formación, posibilidades de progresión profesional.

Por lo tanto con la implicación de todo el mundo tendremos un funcionamiento exitoso de un muy bueno sistema de trabajo donde podremos disfrutar de sus beneficios. ¿Empezamos?

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